Una nave no necesita proyecto eléctrico únicamente por su tamaño. Hay que conocer la actividad, la potencia prevista y las características reales de la instalación.

Una nave no define por sí sola la instalación

Cuando alguien pregunta si una nave necesita proyecto eléctrico, suele aportar primero los metros cuadrados o la potencia contratada. Son datos útiles, pero ninguno resuelve por sí solo la cuestión.

Dos naves parecidas pueden necesitar documentación distinta si una funciona como almacén y la otra incorpora un proceso industrial, zonas húmedas, atención al público o riesgo de incendio.

La referencia de los 20 kW

La ITC-BT-04 del Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión establece que las instalaciones industriales, en general, requieren proyecto cuando su potencia prevista supera los 20 kW.

Pero no es una regla universal. Existen instalaciones que necesitan proyecto con una potencia inferior o sin límite mínimo: locales de pública concurrencia, determinados emplazamientos especiales, generadores, alumbrado exterior y otras tipologías recogidas en el reglamento.

Antes de aplicar un umbral hay que clasificar correctamente la actividad y el establecimiento.

Potencia contratada y potencia prevista

La potencia contratada describe el suministro actual. La potencia prevista se calcula considerando las cargas que deberá alimentar la instalación.

Una nave que todavía no ha iniciado su actividad puede mantener un contrato pequeño, aunque necesite una instalación mayor para trabajar. También puede existir un suministro suficiente, pero una instalación interior antigua o modificada que ya no se corresponda con su documentación.

Qué ocurre cuando se amplía una nave

Una ampliación forma parte de la instalación existente. No basta con calcular el nuevo cuadro o la nueva máquina de manera aislada. Hay que revisar el conjunto: potencia total, líneas, protecciones, puesta a tierra, acometida y capacidad del suministro.

Lo mismo ocurre cuando se incorpora fotovoltaica o se solicita un aumento de potencia. La actuación debe coordinarse con la instalación existente y, cuando corresponda, con las condiciones de acceso y conexión.

La información mínima para decidir

  • Actividad prevista.
  • Relación aproximada de cargas y maquinaria.
  • Planos o distribución de la nave.
  • Documentación eléctrica existente.

Con esa información puede determinarse si procede proyecto o memoria técnica, si hace falta dirección de obra y cómo debe tramitarse la puesta en servicio.